Blog de diarioparaA

Día raro.

Buenas tardes,

Hoy va a ser un post un poco diferente porque no voy a continuar con el relato a modo de historia, sino que me veo en la necesidad de escribir sobre otra cosa.

Este año estoy cursando 2º de Psicología y, como mi buena amiga Patri me había advertido, es con diferencia el peor año de la carrera. La carga de trabajo es desmesurada, o igual es que no me estoy sabiendo administrar bien el tiempo, y la verdad es que lo estoy pasando bastante mal, especialmente este segundo cuatrimestre, porque veo cómo las cosas se me acumulan y no puedo abarcar a todo. Al principio me lo tomaba con calma, porque estaba metida en muchas cosas (mindfulness, el refugio...), pero me gustaban y me llenaban bastante, y no veía todo lo que se me estaba viniendo encima. Sin embargo, desde hace un par de semanas, cuando ya he acabado varios de los cursos que tenía y me he visto con las fechas de entrega de trabajos a la vuelta de la esquina, me he dado cuenta, y quizá ya fuera demasiado tarde.

No puedo dejar de sentirme culpable todo el tiempo porque sé que no estoy dando el 100% de mí en los trabajos, y que muchas otras personas están teniendo que poner parte de su tiempo y de su esfuerzo en sacar proyectos adelante que no les corresponderían si todxs lxs miembrxs del grupo hiciéramos lo que tenemos que hacer. Sin embargo, no sé cómo dar más de mí porque, de verdad, no puedo. No puedo más, toda esta situación me supera. Vivo en un constante estado de nervios y agobio, y a la mínima, me derrumbo. Soy como un vaso lleno hasta el borde en el que, si cae una gotita más, se desborda. Me pongo de los nervios por cosas que antes hubiera sabido manejar sin problema.

Además, suspendí dos asignaturas en el primer cuatrimestre y todo apunta a que de este caerá alguna más. Esto no supondría un problema, entre comillas, si no fuera porque, si al final me quedan más de dos, me quitan la beca. Esto es otro tema que me agobia muchísimo, porque si me la quitan, tendré que pagar el precio de la matrícula, que es bastante elevado, además de todo lo que estamos pagando ya por mi viaje a Chile el curso que viene, y ¿con qué cara voy yo a pedirle a mi familia que invierta todo ese dinero en mí? Por no hablar del esfuerzo sobrehumano que mi hermana está teniendo que hacer para ocuparse de la casa y los perros mientras yo me tiro fuera de casa prácticamente días enteros entre la universidad, quedar con compañerxs para hacer trabajos, clases particulares... O el tiempo que me tiro en casa encerrada en la habitación, haciendo millones de cosas más.

Yo ya no puedo más.

Llevo días, semanas, sin poder hablar del tema prácticamente con nadie porque a la mínima me pongo a llorar, un nudo me cierra la garganta y no soy capaz de articular palabra, me ahogo, si digo cualquier cosa, se me saltan las lágrimas. Noto una presión terrible las cervicales, las tengo completamente cargadas. A veces, incluso ruidos pequeños o incluso la luz me provocan dolor de cabeza. Está acabando conmigo.

He intentado manejarlo, he acabado con todas las actividades fuera del horario lectivo, excepto las clases particulares para recuperar una de las asignaturas del primer cuatrimestre; incluso he tenido que dejar de ir al refugio durante una temporada, pese a que antes solo iba una tarde a la semana y me servía completamente de vía de escape, ya que me ayudaba a olvidarme durante unas horas de todo esto rodeada de unos maravillosos peludos. Hasta he dejado de quedar con mis amigxs, a lxs que hace varios meses que no veo, y que no paran de presionarme para salir y pasar tiempo juntxs, porque hace siglos que no me ven el pelo. He dejado todo lo que me gusta, y aún así me supera.

Intento decirme que no pasa nada, que queda poco más de un mes para que todo esto acabe y que tengo que hacer lo que pueda, no pasa nada, necesito ir a mi ritmo y frenar, y permitirme fallar, porque no pasa nada por fallar. Pero siento tantísima presión encima, siento que se ha invertido tanto en mí, y yo lo estoy echando a perder... ¿Cómo puedo defraudar así a mi familia? ¿A mí misma?

Ayer me dio un ataque de ansiedad. Es la segunda vez que me pasa algo así en toda mi vida. Estaba sola en casa y me disponía a hacer un trabajo, pero estaba bastante bloqueada, porque se trataba de la crítica de un libro que hace muchísimo que me leí. Me estaba poniendo bastante nerviosa porque no me salían las palabras, no sabía ni por dónde empezar. En todo esto, me comunicaron que no iba a poder contar con la participación de un niño que necesitaba para otro trabajo, trabajo que, si no entrego, no me dejan presentarme al examen de la asignatura. Como he dicho antes, soy un vaso lleno hasta el borde, y esa fue la gota que lo colmó. En cuanto cayó la primera lágrima ya no podía parar, empezó a faltarme el aire, no podía respirar, me agobiaba. Me puse a darme puñetazos en las piernas, con fuerza, porque necesitaba liberar toda esa frustración; y sin embargo, no me dolía. Me tiré en la cama y le di puñetazos a la almohada, y después me tiré en el suelo y seguí llorando. No podía parar, cada vez estaba más asustada porque me faltaba el aire y me empezaba a marear. No sé cuánto tiempo estuve así, pero fue horrible, una sensación horrible. Cuando me calmé un poco, noté que, de respirar por la boca, los labios se me habían dormido, tenía un cosquilleo, y no los podía mover. Nunca me había pasado algo así. Necesitaba hablar con alguien, que me calmasen, pero no sabía a quién acudir. Si llamaba a mi hermana o a mi madre sabía que se iban a asustar y, además, no podrían hacer nada, porque aunque quisieran, no podrían venir. Todas las personas que se me ocurrían estaban demasiado lejos o demasiado ocupadas, y no quería ser una carga para nadie, ni escuchar palabras de consuelo vacías. Llamé a Rocío pero no me lo cogió, ni tampoco Dani.

Cuando me sentí un poco más fuerte me preparé una tila, y tras un buen rato, me preparé y fui a sacar a los perros. De vez en cuando se me llenaba el pecho de angustia y tenía que reprimirme para no llorar en mitad de la calle. Me sentía tan mal que prácticamente iba inconsciente por la calle, no prestaba atención a nada. Al volver me sentía tan agotada, tan frustrada, tan mal, que sin siquiera quitarme la ropa, me fui a dormir. Solo quiero dormir, todo el tiempo, es lo único que me alivia.

Sin embargo, no todo es negro dentro de toda esta mierda. Y aunque me cuesta pedir ayuda, me cuesta muchísimo, porque no puedo evitar sentirme como una carga enorme, hay personas que me la ofrecen casi sin tener que decir nada, y no encuentro, ni encontraré, palabras suficientes para agradecérselo tanto como lo siento. Me siento tremendamente afortunada de tener a mi hermana; aunque no sea muy cariñosa ni sepa muchas veces cómo expresarse (porque no, no sabe), no sé si es consciente de todo lo que me ayuda con sus actos, del tremendo apoyo que me da y de lo agradecida que le voy a estar toda la vida por todas las oportunidades que me está dando. También siento muchísima gratitud hacia mi cuñado, quien sabe expresarse bastante mejor, y me está ayudando a ver cómo puedo quitarme carga de encima y que no pasa absolutamente nada por hacerlo, nadie me está juzgando ni me va a juzgar por hacerlo, yo me impongo más presión de la que me imponen desde fuera. Gracias a Patri, por aconsejarme tanto y ayudarme tanto sin pedir nada a cambio, por entender a la perfección por lo que estoy pasando y seguir estando ahí, con una sonrisa siempre en los labios, quejándose de lo mal estructurada que está la carrera y del asco que le da. Y por último, aunque no por ello, ni de lejísimos, menos importante, gracias a Laura por su comprensión y apoyo incondicional, por estar ahí 24/7 tirando de mí hacia delante para que no me hunda del todo, cuidándome tanto. De verdad, me siento tan afortunada por contar con estas personas en estos momentos en que lo estoy pasando tan mal; siento tanto agradecimiento dentro que no sé si alguna vez seré capaz de hacérselo ver de verdad y de devolverles todo lo que hacen por mí.

Así que bueno, hoy solo quería decir eso, necesitaba escribirlo y dejar un cachito de toda esta mierda aquí escrito. Y decir que va a ser verdad eso de que dentro de todo lo malo, siempre hay algo bueno.

(Gracias a muchas más personas; gracias a mamá por apoyarme y quererme siempre; gracias a Violeta por preocuparse tanto por mí; gracias a Dani por seguir estando ahí, aunque sea más desde las sombras; gracias a todxs lxs que me estáis entendiendo y apoyando y aguantando y queriendo ahora que lo estoy pasando tan mal. Gracias).

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